EL ARREPENTIMIENTO.
Hoy me arrepiento
cada día
de mi testarudez e
inocencia.
Pues culparme bien
podría
y castigarme es la
evidencia.
Que hasta ahora no he
podido
llegar hasta que yo
bien pudiera.
Castigarme me he
permitido,
a esta hora
conseguirlo quisiera.
Más de mi gran
torpeza
a ojos vista me
oculto.
Mi alma en vilo
tropieza
y la sangre riega… en
luto.
De tan vivaz fuego
consumido.
Mi corazón se
desgarra en suspiros.
Con sangre amor en el
bullir de los sentidos.
Autor: Alicia
Climent.
1998

